El interior refuerza subsidios al transporte tras la quita de fondos nacionales

Municipios y provincias incrementaron su participación en el financiamiento del transporte urbano ante la eliminación del Fondo Compensador.
Política15 de mayo de 2026

El transporte público del interior argentino está en problemas, y las provincias tuvieron que ponerse el equipo completo para evitar que todo se derrumbe. La cosa es que el gobierno nacional dejó de financiar el sistema a principios de 2024, cuando eliminó un fondo específico para el transporte en el interior. Desde ese momento, los municipios y provincias quedaron solos en la cancha, intentando mantener en pie un servicio que cada vez era más caro de sostener. El contexto es complicado: los costos operativos se dispararon por las nubes, la gente viaja menos que antes y las empresas que manejan el transporte están con los ojos cerrados esperando que alguien las ayude.

Lo que pasó después fue que cada ciudad tuvo que arreglárselas como pudo. Lugares como Mendoza, Neuquén Capital y Córdoba Capital comenzaron a destinar porcentajes cada vez más grandes de sus presupuestos al transporte: hablamos del 5 al 10% del dinero total que manejan estos gobiernos locales. En Paraná, por ejemplo, en 2026 reservaron el 5,17% del presupuesto municipal solo para esto. Mientras tanto, los costos no paraban de crecer: los salarios de los trabajadores (que representan casi la mitad del gasto total) se actualizaban permanentemente, y el combustible llegó a valores récord en marzo pasado. Las empresas de transporte comenzaron a achicarse: menos frecuencias, adiós a los colectivos nocturnos y advertencias constantes de que sin ayuda estatal no podían seguir operando. Es decir, la crisis estructural que venía de antes se profundizó mucho más.

El panorama de pasajeros fue demoledor. Un sistema urbano que transportaba 2,6 millones de boletos por mes en 2019 cayó a apenas 700 mil a mediados de 2025: eso es un derrumbe del 73%. La pandemia pegó fuerte y después vino el retiro de los subsidios nacionales como el golpe final. Pero bueno, no todo es gris: desde diciembre pasado empezó a haber una recuperación cuando las ciudades reorganizaron sus operaciones. Lo interesante es que varios gobiernos decidieron cambiar la forma de subsidiar el transporte: en lugar de pagar por kilómetros recorridos, comenzaron a pagar según la cantidad de pasajeros reales que suben al colectivo. También metieron herramientas digitales para seguimiento y pago, mejoraron la accesibilidad del servicio y buscaron recuperar usuarios con un sistema más eficiente. Al final, los municipios y provincias se convirtieron en el sostén del transporte público, una herramienta generalizada para evitar que todo colapse en el interior del país.

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