
River cerró la compra de Francisco Ortega al Olympiacos por 5 millones de euros para tapar el hueco que dejó la lesión de Marcos Acuña.

Mirá, acá hay algo que muchos no ven claro. Cuando un político decide no crecer, eso no es casualidad ni mala suerte, es una opción que toma conscientemente.
Kicillof básicamente prefiere seguir administrando la pobreza antes que atraer el capital que podría terminar con ella de verdad. Es decir, elige mantener el status quo en lugar de hacer cambios que traigan guita y laburo.
Ahí está el quilombo completo. Es la diferencia fundamental entre dos formas totalmente distintas de gobernar y pensar la provincia.
A fin de cuentas, rechazar crecer es una decisión política. No es algo que pase solo, sino que alguien decide que así está bien. Y eso tiene consecuencias.



