
Los británicos metieron a los generales nazis en una mansión y los escuchaban todo el tiempo

Resulta que los británicos fueron bien vivos durante la Segunda Guerra Mundial. Agarraron a un montón de generales nazis y en vez de meterlos en una celda de hormigón los pusieron en Trent Park, una mansión que era una bomba de lujo.
La idea era re astuta: los dejaban que se relajaran, que hablaran entre ellos como si nada, sin pensar que estaban siendo grabados. Porque acá viene lo turbio: casi toda la casa tenía micrófonos escondidos en todos lados. Los británicos estaban ahí escuchando hasta la conversación más al pedo que tuvieran.
Era básicamente un juego de gato y ratón pero con nazis. Los oficiales creían que estaban en una especie de retiro de lujo, cuando en realidad cada cosa que decían terminaba grabada. Una movida de inteligencia re inteligente, la verdad.
Así que mientras estos tipos tomaban té y disfrutaban de la mansión, los británicos estaban adentro del closet con un grabador sacando toda la información que necesitaban. Fue uno de los mejores trabajos de espionaje de la época y nadie se enteró de nada.



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