Las Fuerzas del Cielo no dan el brazo a torcer: ¿por qué Caputo tiene más razón de lo que parece?

La pelea entre el sector de Martín Menem y el espacio leal a Santiago Caputo escala sin pausa. Pero hay algo que el ruido mediático tapa: quién realmente armó todo esto.
Política24 de mayo de 2026Redacción CentralRedacción Central
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El conflicto entre Las Fuerzas del Cielo y el entorno de los Menem no es nuevo, pero esta semana subió de temperatura. El sector caputtista no solo no bajó el tono sino que lo sostuvo, y eso dice mucho de cómo leen la interna desde adentro.

La pregunta que vale hacerse es: ¿quién construyó el poder que hoy se disputa? La respuesta es bastante clara si uno se para un poco más atrás.

Santiago Caputo fue el arquitecto de la campaña que llevó a Javier Milei a la presidencia. La estrategia de comunicación, la consolidación del núcleo duro del votante libertario, la penetración en redes —todo eso tuvo su sello. Los Menem, con el peso del apellido y la representación territorial, sumaron, claro. Pero sumaron sobre una base que ya existía. Bah, llegaron a la foto porque alguien ya había sacado el escenario.

Ese es el punto que Las Fuerzas del Cielo no están dispuestas a dejar pasar. Y tiene lógica: si la discusión es sobre poder, también tiene que ser sobre quién puso qué arriba de la mesa.

Ojo que esto no significa que Caputo tenga carta blanca para todo. Le pegaron por todos lados desde sectores del oficialismo, y parte de esas críticas tienen sustento. Su estilo confrontativo genera ruido en momentos donde el Gobierno necesita más cohesión que espectáculo.

Pero la lectura que propone su espacio —que sin ellos no había armado electoral posible— es históricamente bastante difícil de rebatir. Los votos de 2023 no se construyeron solos, y el apellido Menem, por más peso político que tenga, no alcanzaba para llegar al balotaje.

La interna va a seguir. Lo que está en juego no es solo quién manda en las listas de 2025, sino quién se queda con el relato fundacional del movimiento. Y en esa disputa, Caputo todavía tiene argumentos de sobra.

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