
Lo primero es la familia: las alternativas del peronismo y la hiperactiva agenda de Karina Milei
Pablo WinokurCristina Kirchner está presa, con condena firme por una causa de corrupción. Javier Milei en muchas ocasiones también parece preso: de sus propios temores, de su propia psicología, de sus propios dogmas que no le permiten operar sobre una realidad que muchas veces le es esquiva. ¿Qué pasa cuando la evidencia choca con el relato? ¿Qué pasa cuando los números no coinciden con la literatura? La imagen de Milei hablando por videoconferencia ante los empresarios en IDEA fue elocuente.
Los dos líderes más importantes de la actualidad argentina están presos. Una literalmente; otro metafóricamente. Frente a eso emergen dos actores -ambos familiares- que actúan como alter ego y salen a hacer lo que sus parientes no pueden hacer.
Máximo recorre el interior del país y se muestra con potenciales aliados para intentar convencer de que el kirchnerismo entra en una etapa superadora con una nueva melodía; Karina recorre el mundo y se junta con potenciales aliados para intentar convencerlos de que el Gobierno puede también tocar otra melodía.
Máximo, ¿príncipe o rey?
Máximo Kirchner levantó el perfil en los últimos días. Dio una inusual entrevista a un medio no amigo (una de las primeras en su vida) y empieza a quebrar así más de 20 años de fobia a los medios y los periodistas. No le fue mal.
Hacia el fin de la semana viajó a San Juan a un encuentro regional. Máximo suele hacer muchos recorridos por el territorio, especialmente en el conurbano bonaerense. Pocos de esos encuentros se hacen públicos. Ahora la idea es mostrar un liderazgo más federal, esencialmente teniendo en cuenta que su madre no puede hacer campaña.
En San Juan se mostró con Sergio Uñac, exgobernador de esa provincia que desde hace años sueña con ser presidente. Hasta ahora no se le dio. ¿Podrá?
El gesto de Máximo es indubitable. El abrazo del príncipe es una señal hacia todos. Hacia el ecosistema peronista pero también hacia afuera.
Del evento participaron dirigentes camporistas pero también algunos peronistas más clásicos que también dan señales: Sergio Berni, Víctor Santa María, el sindicalista Mario Manrique, el patagónico José Glinski y senadores de La Rioja y Catamarca. No hubo gobernadores, aunque desde la organización dijeron que no estaban invitados.
Uñac está por primera vez lanzado en serio a la carrera presidencial. Ya tiene oficinas en CABA (en Rivadavia y Callao, a metros del Congreso) y hasta tiene un eslogan haciendo juego con su nombre: u-nac, unidad nacional.
La construcción política parte de una base similar a la que gestó al Frente de Todos en su momento. Sin Cristina no se puede, con Cristina sola no alcanza, repetía Alberto Fernández en 2018 cuando selló su vuelta al kirchnerismo. Hoy, con Cristina presa, el kirchnerismo es Máximo.
Pero el exgobernador cree que esa frase necesita una ampliación. No es solo una cuestión de identidad política sino también geográfica. “Con la provincia de Buenos Aires solo no alcanza”. Por eso, él se propone como un nexo entre el kirchnerismo, que hoy tiene su principal base en la Provincia. El contraste con Kicillof es evidente.
Uñac se propone como el líder de la nueva unidad nacional. Dice que va a abrir el diálogo a todos, con él en el centro. Aprendió de la experiencia de Alberto Fernández: ¿por qué falló el Frente de Todos? Por la ausencia de alguien que quisiera liderar; Uñac quiere y se propone como articulador de la vuelta al peronismo de algunos gobernadores exiliados (la vuelta de Córdoba es un rumor en loop desde 2011); e incluso se anima al diálogo con otros partidos políticos.
Los tres peronismos
No es el único que está buscando una construcción de este tipo. Gerardo Zamora, líder de Santiago del Estero, está en un camino similar. Participó de la Feria del Libro de Santiago del Estero y desde ahí lanzó un mensaje político. “Yo siempre soy esperanzado en el futuro, que hay que construirlo. Siempre tengo esperanza que el país se recupera y tendremos que trabajar en eso”. Desde hace años Zamora -de origen radical- sueña con ser el puente que una a los dos partidos históricos argentinos.
Kicillof sigue haciendo su juego. Sabe que si las elecciones fueran hoy, sería el candidato natural de la oposición. Es el dirigente con mejor imagen dentro de la oposición, aunque sabe que necesita juntar votos por el centro si quiere ser presidente.
La confrontación con CFK sigue. Esta semana Jorge Ferraresi, uno de los armadores de Kicillof, planteó diferencias con su exjefa en un encuentro en la localidad de Villa Martelli: “En mi caso particular, yo fui vicepresidente del Instituto Patria, y la verdad es que Cristina eligió no conducirme, yo no elegí que ella no me conduzca, no me llamó nunca más”.
También planteó su reparo a los rumores de una posible candidatura de Cristina. “Nosotros creemos que no hay ninguna chance de que sea candidata. Ojalá nos marquen una hoja de ruta donde pueda terminar de candidata, pero no hay ningún dato por el cual lo que dicen que va a salir de las Naciones Unidas sea vinculante para la Argentina”, dijo. Y ratificó que él está anotado para ser gobernador.
Massa, el cuarto en discordia, está en silencio. Genera acciones políticas puntuales pero no define si está dispuesto a jugar en este turno. Podría hacer algo si se consolidara como el artífice de la unidad del espacio. Pero por ahora no parece.
En su entorno hay quienes lo empujan para que sea candidato en provincia. Fue un destino que nunca lo tentó demasiado, pero con un buen acuerdo esta vez podría ser diferente. Sabe que sin un territorio fuerte su poder se resquebraja.
Buenas noticias desde Francia
A Milei le fue bien en Francia. Trajo anuncios de inversiones en temas energéticos, minería y turismo. Y se llevó al avión una promesa de que los gobernadores aliados podrían acompañar alguna votación sobre las PASO.
Todo se dio en el peor momento personal del presidente, que está cada vez más solo y aislado. Así se lo vio en su conferencia en el coloquio de IDEA: salió por streaming desde un lugar que no tenía el aspecto habitual de un alojamiento presidencial.
Como suele pasar en estos viajes, Milei mantuvo una agenda pública muy acotada. En cambio se la vio mucho más activa -hiperactiva- a Karina Milei, que se reunió con gobernadores, empresarios y funcionarios.
Según fuentes de la Casa Rosada, fueron la propia Karina y Diego Santilli los que convencieron a Milei de que les dé mejor atención a los 13 gobernadores que viajaron a París. “Estuvo muy afectuoso”, dijeron cerca de uno de los mandatarios. A diferencia de lo que pasó en Nueva York -donde la actitud presidencial cayó muy mal a los gobernadores-, esta vez hubo dos encuentros: uno fue en la previa de la inauguración del Argentina Week y otro en el marco de la reunión con Macron.
La charla técnica de Milei duró apenas unos minutos y no los escuchó. Si bien algún gobernador se quejó en privado, la mayoría valoraron aunque sea ese breve encuentro cara a cara.
Hubo más tarde reproches a Santilli, Karina y Caputo. Reclaman fondos para pagar sus gastos. En breve los gobernadores tendrán que pagar aguinaldos.
Hubo también un compromiso por parte de los mandatarios de acelerar la discusión por las PASO. Aunque no hubo una respuesta definitiva. En La Libertad Avanza se comprometieron a ayudar a los gobernadores el año que viene en las elecciones: a los que voten la reforma política no les pondrían competidores libertarios en las elecciones locales: son promesas que no siempre creen los mandatarios.
Por ahora dicen a todo que sí y esperan. Es clave ver qué pasa con la actividad económica. En los últimos días el FMI marcó diferencias con la política oficial: planteó que hay actividades que no terminan de arrancar.
Como al principio de la gestión, el FMI puede ser uno de los grandes enemigos “socialistas” de este gobierno.


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(El beef y el lore de la política)

