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title: "ADN de centro con perfume peronista: la jugada de Larreta contra el eje Milei-Macri"
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description: "Larreta ya decidió ir por la Jefatura de Gobierno en 2027. Mientras rechaza a los emisarios de Mauricio Macri y mantiene un diálogo táctico con el peronismo, consolida una identidad donde la gestión se sobrepone a la ideología. La estrategia para confrontar con el frente PRO-La Libertad Avanza y el plan de 100 obras con el que busca pescar votos en el sur de la Ciudad."
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date_published: "2026-08-20T09:05:00-03:00"
date_modified: "2026-08-20T09:14:27-03:00"
author_name: "Lucas Bo"
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author_bio: "Periodista. Hace más de 10 años que trabajo en medios. Siempre en redacción, aunque algo de radio y tele hice. Un gran +1. Pincharata."
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# ADN de centro con perfume peronista: la jugada de Larreta contra el eje Milei-Macri

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Ya sin el peso de la gestión diaria, Horacio Rodríguez Larreta empezó a diagramar una hoja de ruta quirúrgica cuyo objetivo final es recuperar la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2027. Pero la estrategia para conseguirlo es novedosa teniendo en cuenta lo que hizo en los últimos comicios presidenciales ya que no pretende acumular dirigentes de todos los colores sino que pretende una construcción de una narrativa donde el pragmatismo y la gestión se pongan delante de la discusión ideológica.

Y buscando salir de la pecera donde le habló a su tradicional electorado, en el último tiempo se lo ve desfilando al ahora legislador porteño por los estudios de streaming de clara impronta progresista o filo-kirchnerista. Entrevistas extendidas marcaron una agenda inédita para un dirigente acostumbrado a dar entrevistas en medios de comunicación tradicionales y donde las preguntas pocas veces lo sacaban de una zona de confort. "Son símbolos. Lo que pasa es que a ese público ahora Horacio le cae simpático y no están agresivos con él", admitió a POSTA. un integrante de su círculo íntimo, quien detalló que el plan es interpelar a una audiencia que, a priori, le resultaría esquiva por su componente ideológico, pero que en el microclima porteño podría encontrar en Larreta un refugio previsible ante lo que consideran los excesos, recortes y la falta de empatía de Javier Milei y su réplica local a cargo de Jorge Macri.

En cada una de esas apariciones mediáticas, Larreta se ocupa de dejar pegado al Jefe de Gobierno con el Presidente, a sabiendas de que el PRO busca sellar un acuerdo total con La Libertad Avanza que contemple que CABA seguirá siendo amarilla y que el primo de Mauricio Macri será el candidato de síntesis que irá por la reelección. Para el larretismo, esa mimetización es una oportunidad de oro para polarizar desde la moderación y la lectura que hacen es que el gobierno nacional llegará al año electoral de manera mediocre en el microterritorio, sin capilaridad, y va a necesitar imperiosamente de PRO.

"Mauricio le va a pedir una sola cosa: que no le planten candidatos en donde gobierna y especialmente en la Capital Federal", analizó el operador larretista. Bajo esta óptica, el equipo de Larreta entiende que todas las medidas de Jorge Macri, como los aparatosos operativos policiales o el discurso duro en las calles, tienen un único destinatario. "Todas las medidas violentas las hace exclusivamente para congraciarse con Milei porque quiere ser su candidato", sentenciaron

Larreta, por su parte, elige diferenciarse y en sus incursiones públicas critica los operativos de pedir documentos a extranjeros en la calle, tildándolos de "show mediático" y "payasada" que no aportan a la seguridad real. Denuncia, además, que la Ciudad está sucia, que volvieron a verse ratas por falta de método en el espacio público y que el abordaje hacia las personas en situación de calle se ha vuelto sencillamente "inhumano". Se planta en la defensa de una educación universitaria pública de calidad, un Estado eficiente que no abandone la salud pública ni la atención a la discapacidad, marcando un fuerte contraste con la "motosierra" libertaria.

Con estas definiciones, Larreta planea seducir al electorado peronista sin mimetizarse orgánicamente con sus estructuras tradicionales. Del riñón larretista surge una definición sobre lo que se pretende: "No nos conviene una alianza formal con una parte del peronismo. Nos conviene oler a peronismo sin acoplarnos al peronismo porque hay que disputarles el votante". En su equipo tienen medido que existe un electorado de centro, netamente antikirchnerista, que representa un 60% del padrón porteño. Una parte de ese votante, entienden, fluctúa y premia la gestión y es al que quieren conquistar.

El diálogo subterráneo con el sector moderado del peronismo existe y lo lleva adelante el propio Larreta. Su interlocutor es nada más ni nada menos que Juan Manuel Olmos, figura clave y armador del peronismo porteño. Su relación no es nueva y en los últimos dos encuentros que tuvieron estos meses, el último a fines de julio. Olmos, que mira con más interés la discusión nacional, quiere a Larreta dentro de un gran frente para ampliar la base electoral del peronismo aunque dentro del esquema de una PASO. Cerca de Larreta no ven en ese movimiento una ganancia. “Cuando te colgás la camiseta del peronismo tenés un problema muy fino", razonaron desde la bancada larretistas en la Legislatura.

Larreta siente que, diciendo lo que realmente piensa, está muchísimo más cerca de un peronismo de centro-derecha republicano que de La Libertad Avanza. Su objetivo es que ese votante peronista no kirchnerista, sumado al votante de centro, lo elija como el garante de un Estado presente. Pero en estas notas no atacó al kirchnerismo, espacio al que le destaca su "coherencia" histórica en lugar de demonizarlo.

En la otra vereda, los puentes con Mauricio Macri están virtualmente dinamitados aunque el expresidente le mandó varios emisarios que son amigos de la vida como Alejandro Macfarlane y Avelino Tamargo o uno de los armadores nacionales del PRO y exministro de la gestión larretista, Ezequiel Jarvis, para tentarlo con jugar la interna dentro de un "Juntos por el Cambio" reconfigurado, una herramienta que no le interesa a su primo Jorge. "Tomamos una decisión que fue enfrentar a Macri. Competimos, y esa es la prueba más grande de que ya no estás ahí", sentenciaron y como contraposición destacando el valor de dar el salto, y con cierta ironía, señalaron que el peronismo se la pasa hablando mal de Axel Kicillof o de Cristina Kirchner, pero al final del día ninguno rompe estructuras.

"Larreta dijo el año pasado: 'no estoy dispuesto a entregarle el PRO a Milei'. Y le entregaron todo, le votaron todo, hicieron lo que hicieron", repiten sus armadores para defender el valor de esa identidad cultivada. Es por eso que el renunciamiento formal al partido amarillo es solo cuestión de tiempo y según confiaron a POSTA llegará en el exacto instante en que el PRO termine de sellar su alianza nacional con el oficialismo libertario.

A la narrativa la complementará con un ambicioso plan de gestión bautizado puertas adentro como la "segunda transformación" de la Ciudad. Se trata de un paquete de 100 proyectos de infraestructura pensados para ejecutarse en cuatro años. La gran estrella será el levantamiento del tren de la línea Sarmiento y el foco será en los barrios del sur porteño, donde reside la eterna deuda habitacional y de infraestructura de la Ciudad. En esas comunas han ganado Lousteau, también Leandro Santoro y hasta Patricia Bullrich. Creen que cuando el PRO abrace definitivamente a La Libertad Avanza, habrá un goteo incesante de votantes moderados que quedarán huérfanos.

De cara al calendario electoral, en el búnker larretista calculan que una base del 8% de los votos obtenidos en mayo del año pasado fue un piso sólido para una elección que estuvo altamente nacionalizada y donde hubo poca participación. Larreta no solo blanqueó públicamente que será candidato sino que comenta entre sus más cercanos operadores que en la sede de Uspallata manejan encuestas que lo tienen midiendo cerca de 15 puntos. Poco le importa a Larreta si, como pretende Milei a nivel nacional, Jorge Macri consigue suspender las PASO. "Vamos a ir sí o sí a la elección", se entusiasma en privado y suelta: "Me saqué de encima todo el lastre que tenía".

El espejo histórico que miran con atención es la elección de Martín Lousteau en 2015. En aquella oportunidad, el radical entró por el centro, desplazó al peronismo y forzó un balotaje frenético contra el propio Larreta con quien perdió por pocos votos. Ahora, en un escenario donde el macrismo y los libertarios irán fusionados y polarizarán todo el espacio de centro-derecha, Larreta quiere ser ese candidato de centro desarrollista que absorba el voto moderado de distintas ideologías para meterse en la segunda vuelta.

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