
"Pity" Álvarez admitió el disparo pero dice que se sintió acorralado
Redacción Central
Cristian "Pity" Álvarez, de 54 años, se presentó ayer ante el tribunal para declarar en su propio juicio. Durante más de cuatro horas contó su versión de lo que pasó la madrugada del 12 de julio de 2018, cuando disparó contra Cristian Díaz en el barrio Samoré de Villa Lugano. El músico está acusado de homicidio agravado por usar arma de fuego, lo que puede resultar en hasta 25 años de cárcel si es condenado.
Álvarez explicó que Díaz recibió un disparo en la cabeza y luego otros tres más. Según la autopsia, la causa de muerte fue por "lesiones por proyectiles de arma de fuego en la cabeza y hemorragia interna". El acusado dijo que después del primer disparo vio "un fogonazo blanco" y no supo qué pasó durante algunos segundos. Luego se fue con su pareja hacia un boliche como si nada hubiera sucedido, aunque después admitió que "no entendía lo que estaba pasando".
El conflicto entre ambos venía de antes. Según contó Álvarez, Díaz lo había llevado a comprar drogas y después lo dejó abandonado en otro barrio llevándose una mochila con dinero, celulares y equipos de música. Cuando recuperó algunas cosas con la "bandita" que frecuentaba Díaz, le faltaba la mitad del dinero. Álvarez aclaró que nunca les dijo a los amigos de Díaz que le pegaría un tiro, como algunos medios informaron.
En la madrugada del incidente, Álvarez bajó de su departamento para ir al boliche cuando Díaz lo increpó en uno de los pasillos. Contó que Díaz estaba "muy borracho" y que de repente se quitó el buzo y mostró un arma de fuego en su cintura. Álvarez sostuvo que empezó a sentir miedo porque el otro estaba "obsesionado con pegarle" y que la situación duró más de 15 minutos, aunque en un momento Díaz se calmó y hasta se sacó una foto con él.
"Estaba acorralado por un tipo peligroso, no había diplomacia, había tumba. El tiempo se me hacía corto", declaró Álvarez describiendo cómo se sentía. Dijo que tenía el arma en el bolsillo y que disparó aunque iba "en contra de sus principios". Remarcó varias veces: "No era yo, me transformé" y agregó que "hubiese estado bueno solucionarlo con palabras". Cuando se le señaló que la policía no encontró arma en poder de Díaz, Álvarez sugirió que alguien se la había sacado.
La indagatoria (que es la declaración obligatoria del acusado ante el tribunal) fue solo el comienzo del juicio. Ahora quedan los alegatos: la querella (abogados de la familia de la víctima) presentará sus argumentos el viernes 6 de noviembre, el fiscal general Sandro Abraldes lo hará el miércoles 11 y la defensa de Álvarez el viernes 13. Antes de eso, declarará como testigo la hermana del músico. El tribunal está integrado por los jueces Gustavo Goerner, Juan Ramos Padilla y Hugo Navarro.
Al final de su declaración, Álvarez le pidió disculpas a la familia de Díaz pero también caracterizó a la víctima diciendo: "Debe ser lo peor perder a un papá de esa forma pero se puso denso el muchacho. Ellos deben saber qué tipo de persona era, no era un corderito". De esta manera cerró una declaración donde buscó justificar sus acciones apelando al miedo y a sentirse amenazado.


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Judicial30 de octubre de 2026


