
Massa se enfoca en la “crisis del bolsillo” para no quedar preso de la interna peronista
Lucas Bo
Sergio Massa optó por un perfil privado y apariciones públicas minuciosamente calculadas desde la derrota contra Javier Milei en el balotaje. A la espera de lo que suceda con las PASO y mientras Cristina Kirchner y Axel Kicillof dirimen tensiones, el tigrense le pide a la tropa del Frente Renovador correrse de la interna y enfocarse en las dificultades económicas de los argentinos como consecuencia del actual modelo económico. Los lineamientos discursivos tienen como disparador unos focus group ordenados por equipos con experiencia en la campaña de Lula da Silva.
A través de la experiencia en Brasil y del estudio acerca del avance de las nuevas derechas en la región, el equipo analiza acerca de cómo caló el discurso de Milei en el electorado sino también cómo sus propios votantes son víctimas del ajuste y hoy entre algunos de ellos opera la desesperanza por lo que vendrá. Los datos duros que sirven de soporte a ese análisis salen de Fundación Encuentro, el think tank del massismo que difunde informes técnicos con indicadores críticos de la macro y la microeconomía. Por eso, Massa le bajó una orden tajante a sus legisladores y referentes: "prestar la oreja", aislarse del "ruido de la política" y priorizar las demandas concretas de los sectores golpeados por el modelo libertario.
El foco es el bolsillo
La indicación que Massa le dio a referentes y legisladores es que salgan a hablarle a la gente, a escuchar. “Que le presten la oreja y trabajen en el problema del sufrimiento de la gente”, grafica ante este medio un dirigente de la mesa chica del ex candidato presidencial. En ese esquema, la agenda legislativa del espacio empezó a moldearse en torno a demandas concretas como el proyecto que el diputado Guillermo Michel trabaja acerca del endeudamiento de las familias y la morosidad crediticia en sectores medios y bajos. “Hay que hablar de la situación del bolsillo, del problema para pagar las cuentas y la comida, de llegar a fin de mes”, insiste.
El problema del bolsillo va a atado a la inflación, que en el último año del gobierno de Alberto Fermández y con Massa como ministro de Economía se disparó sin control. En el Frente Renovador admiten sin rodeos que la inflación acelerada generó un escenario complejo, pero marcan un contraste nítido con el rumbo de la administración libertaria. En el entorno de Massa no dudan en definir la dinámica de precios del período previo como "una locura", pero advierten que la dinámica actual responde a una naturaleza sensiblemente distinta. “Durante nuestra gestión, el salario trataba de acompañar la suba de precios. No tenías el nivel de endeudamiento familiar que hay hoy, ni este parate absoluto del empleo, la actividad industrial o la maquinaria. Lo que estamos viendo hoy es una depresión en el sentido amplio de la palabra”, evalúan desde el armado massista.
La lectura de enfocar la comunicación en el problema del bolsillo se apoya en la batería de estudios cualitativos que Solano procesa y cuyos datos destacan que el factor más corrosivo para el Gobierno nacional no es solo el indicador puntual del mes, sino el quiebre en las expectativas de la población. Hay una percepción creciente entre vastos sectores de la sociedad de que su situación económica individual tenderá a empeorar en los meses venideros.
La cautela de la reaparición
Massa reaparece cada tanto de forma quirúrgica como en las marchas en defensa de la universidad pública o en situaciones de vida familiar como la recibida de su hija y de yapa ver junto a estudiantes un partido de la Selección en el Mundial. Pero también está presente en el debate público hasta sin pronunciarse. En la última semana Javier Milei acusó a Lula da Silva de tener injerencia en la campaña presidencial del tigrense y luego insultó a un histórico dirigente del Frente Renovador como José Ignacio de Mendiguren. Massa prefirió no subirse al ring y mandó a dirigentes del espacio a contestarle al Presidente por ambos ataques.
En su mesa chica circularon versiones sobre una eventual reaparición pública vinculada al resultado de las elecciones municipales de este domingo en La Banda, Santiago del Estero. Se trata del segundo municipio más poblado de esa provincia y el histórico bastión norteño del massismo, donde Pablo Mirolo, busca retornar a la intendencia.
Sin embargo, su viaje a esa ciudad difícilmente ocurra porque el escenario local quedó condicionado por la ingeniería judicial que habilitó la candidatura del actual intendente, Roger Nediani —exaliado de Mirolo—, jugada en la que el massismo lee la influencia del senador y líder del Frente Cívico, Gerardo Zamora. La dispersión del voto opositor favorece las chances del postulante apadrinado por el oficialismo provincial, Llamil Abdala, lo que llevó a la cúpula del Frente Renovador a tener pocas expectativas por lo que ocurra este domingo.
La estrategia detrás del nuevo enfoque de Massa
Detrás de la estrategia de “escucha empática” y el foco en las urgencias domésticas hay equipos con experiencia de campaña en el Brasil de Lula. Su especialidad es el estudio del ascenso de la extrema derecha, con foco en el fenómeno Bolsonaro.
Desde ese equipo se advirtió a traves de Esther Solano, tras las PASO de 2023, sobre el riesgo de subestimar el “fenómeno Milei”, que expresa transformaciones sociales profundas. La recomendación es no menospreciar a ese electorado ni distanciarse de él, sino “abrazar al votante más moderado” que votó por castigo o como experimento.
La receta pasa por evitar discursos abstractos sobre “institucionalidad” y centrar el mensaje en respuestas concretas a miedos cotidianos: estabilidad económica, empleo y poder adquisitivo.
Unidos y agrandando
Quienes dialogan con frecuencia con el exministro coinciden en que mantiene intacta la vocación de disputar la Presidencia en 2027. Sin embargo, aclaran que no suele mostrar sus cartas ni precipitar definiciones de armado en fases tempranas. “A partir de su propia intuición va procesando los momentos. Es un partido largo y de acá a fin de año va a pasar de todo. Sergio va a mantenerse al margen de las peleas sectoriales”, describen en su entorno.
Frente a la interna que enfrenta a La Cámpora con el kicillofismo, Massa busca posicionarse en un doble rol: como árbitro capaz de garantizar puentes de diálogo entre las partes y como el "arquitecto de la unidad" del espacio opositor. Y su visión de la ingeniería electoral trasciende las fronteras actuales de Unión por la Patria por lo que no debería extrañar que tienda puentes con gobernadores que responden a armados locales y mantienen una prudente distancia de Casa Rosada. “La idea de Sergio no solo es mantener la unidad, sino ampliarla. Lo que él dice es: 'Unidos y agrandando, no achicando'. Hay que traer a referentes del peronismo de distintos lugares; si no, no hay masa crítica”, concluyen en las oficinas del tigrense.


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