
Bienvenidos al año electoral: ¿Cambió el viento político para Milei?
Pablo Winokur
Milei tuvo esta semana su bienvenida al año electoral. Falta menos de un año para las PASO de 2027, si es que el Congreso no las suspende o las elimina. La fecha prevista es el 1° de agosto; además, el 13 de mayo vence el tiempo para cerrar alianzas políticas. Parece mucho pero no es tanto. La Política ya empieza a vislumbrar algunos movimientos que van a marcar el pulso de lo que queda de la gestión libertaria.
Este escenario se vio especialmente reflejado en la dura derrota política que sufrió el Gobierno esta semana en el Senado. Después de postergar dos veces el debate por la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, finalmente consiguió la media sanción, pero sólo después de dar marcha atrás y retirar dos de sus capítulos más centrales y polémicos.
El primero fue el capítulo III, que reformaba el régimen de compra de tierras rurales por parte de extranjeros. No alcanzaron todas las concesiones que hizo Patricia Bullrich al texto impulsado por el estadista Federico Sturzenegger. Dos días antes de la votación, Bullrich dio una conferencia en la que anunció una serie de modificaciones que, según aseguró, permitirían aprobar el proyecto; al día siguiente tuvo que reconocer que no estaban los votos y acordó retirar el capítulo.
Durante la discusión parlamentaria, la calle se llenó de gente y hubo duros incidentes. En ese contexto, el Gobierno también tuvo que retirar el capítulo IV, que modificaba la Ley Nacional de Manejo del Fuego y reducía las prohibiciones vigentes para cambiar el uso o vender tierras rurales después de un incendio.Tampoco estuvieron los votos para eso.
Lo que terminó saliendo del Senado fue un proyecto recortado que obtuvo media sanción y dejó expuesta la fragilidad del Gobierno en el Congreso. Después de la victoria legislativa de 2025, el oficialismo y sus aliados habían armado una mayoría circunstancial de 44 senadores. Esta vez reunieron apenas 37, el mínimo indispensable, y estuvieron a punto de perder toda la votación. Lo salvaron sobre la hora los senadores misioneros.
Los dos senadores por Santa Cruz que responden (¿o respondían?) al gobernador votaron contra el proyecto. Algunos radicales y representantes provinciales, que acompañan al Gobierno en cuestiones institucionales, también marcaron límites frente a las posturas más extremas de los libertarios.
Los gobernadores de Misiones, Tucumán y Neuquén fueron decisivos para que se retirara el capítulo sobre tierras rurales.
El tema es que esto tiene un correlato político más global. Probablemente estos movimientos también se vean reflejados en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo puede terminar perdiendo votos. El panorama empieza a ponerse complejo.
Como contábamos la semana pasada, las encuestas vienen reflejando una caída sostenida de la imagen de Milei. Esta semana llamó la atención un estudio de Management & Fit que muestra que las imágenes de Cristina Kirchner y Milei prácticamente se emparejaron.
Milei registra un 30,6% de imagen positiva y un 53,5% de negativa. Cristina lo supera un poco: alcanza un 30,4% de positiva y un 51,6% de negativa. En el mismo relevamiento, Myriam Bregman aparece junto a Patricia Bullrich, entre los tres dirigentes con mejor balance entre imagen positiva y negativa.
Sin luz al final del túnel
Mientras tanto, la economía no da respiro. Y el Gobierno, lejos de mostrar algún tipo de reacción, sostiene la idea de que es mejor intervenir lo menos posible.
En los últimos días, el Presidente, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el titular del Banco Central, Santiago Bausili, descartaron que fueran a tomar alguna medida para morigerar la mora en los pagos de las familias endeudadas.
El Gobierno sigue atado a su manual. Y lo hace con una crueldad inusitada.
Milei preguntó si a las personas endeudadas les habían puesto «una pistola en la cabeza para hacerlo». Una manera medio extraña de presentar el problema. Endeudarse para pagar la comida, las expensas, un alquiler, la escuela de los pibes —si es que podías hacerlo— o una prepaga no es una decisión libre. En algunas circunstancias, es elegir entre la vida y la muerte.
Alguien que se quedó sin trabajo no puede, de un mes para otro, cambiar de escuela a sus hijos; tiene la esperanza de recuperar ese ingreso. Un comerciante al que las ventas le bajaron drásticamente no va a darse de baja de la prepaga al primer mes en rojo. Una persona que trabaja en Uber, cuyos ingresos se reducen porque aumenta la oferta de choferes, no va a dejar de pagar el seguro del auto.
Para atravesar esas circunstancias recurre a la tarjeta de crédito o a un crédito personal. Como la economía no repunta, esos ingresos, esas ventas y esos trabajos nunca terminan de recomponerse, y la persona no puede pagar su deuda y la tiene que refinanciar a tasas altisimas.
Ahí está la gravedad de la situación. Y el Gobierno, quiera o no, es corresponsable de este drama.
Las perspectivas económicas tampoco auguran grandes mejoras. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el Banco Central, -elaborado a partir de 33 consultoras líderes-, el futuro cercano no es demasiado distinto de lo que venimos viendo.
El reporte estimó una inflación del 2% para julio. De confirmarse, se mantendría prácticamente en el mismo nivel que el mes anterior y se interrumpiría la tendencia a la baja que venía mostrando el índice. El dato oficial del INDEC se va a conocer el jueves que viene.
Respecto de la actividad económica, las consultoras estimaron que el producto se contrajo un 0,4% durante el segundo trimestre. Para el tercer y el cuarto trimestre proyectaron un crecimiento de apenas el 1% en cada período; los pronósticos suelen ser optimistas.
Para todo 2026, el relevamiento dice que el PIB real crecerá un 2,7% respecto de 2025. Son 0,4 puntos porcentuales menos que en el informe anterior, cuando se esperaba una expansión del 3,1%. El crecimiento que se pronosticaba aparece ahora bastante más matizado.
El índice de inflación porteño, que se publicó el viernes, también encendió una luz amarilla. En julio se aceleró al 2,9%, frente al 1,8% de junio, y alcanzó una variación interanual del 33,2%.
Cuenta regresiva
Empezó el año electoral. Y arrancó para todos. Para los gobernadores, que empiezan a leer el malestar social y para el Gobierno, que trata desesperadamente de reconstruir la iniciativa política. Por ahora no lo logra.
A Milei se lo votó para derrotar la inflación. Logró calmarla, pero no la derrotó.
Milei se decía especialista en crecimiento económico. Por ahora, ese crecimiento no se visualiza.
Milei dijo que la menor intervención del Estado en la economía iba a traer prosperidad para todos. Por ahora, no pasó.
La Política -con mayúscula- vislumbra el malestar social y entiende que llegó el momento de ponerle algunos frenos al Gobierno. Al menos hasta que la cosa aclare un poco.


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