
La ultraderecha alemana está metiendo mano en la cultura y es bastante turbio

Para la ultraderecha alemana, la cultura se volvió el nuevo ring donde pelear. Mientras el partido AfD crece políticamente, ya no se conforman con ganar elecciones, sino que quieren meterse en todo: museos, teatros, universidades, políticas culturales. Basicamente buscan decidir qué es válido, qué representa a Alemania y qué se merece ser guardado. Es parecido a lo que está pasando acá con Milei.
La cosa se pone más intensa porque Alemania es un país donde su democracia de la posguerra está construida sobre revisar críticamente qué pasó en la época nazi. La memoria del Holocausto y todo lo que desarrollaron para no olvidar eso es parte fundamental de cómo los alemanes ven la política. Durante décadas eso funcionó como un freno para que nadie intente rescatar el nazismo.
Pero el AfD llegó y dijo "nah, vamos a cuestionar eso". Los dirigentes del partido empezaron a criticar toda esa cultura de la memoria y piden que se mire la historia nacional de otra forma. Uno de los líderes, Björn Höcke, fue tan lejos que llamó "vergüenza" al monumento dedicado a los judíos asesinados en Europa que está en Berlín. Obvio que la reacción política fue brutal.
Entonces básicamente lo que está pasando es que la ultraderecha alemana está intentando cambiar qué cuenta como verdad histórica válida y qué se puede decir en la sociedad sobre Alemania. Es un intento de redefinir los valores que el Estado transmite y qué relatos sobre el país ocupan el lugar central. Y bueno, eso es preocupante.



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