
(El beef y el lore de la política)

Así que mirá, el Gobierno metió en la reforma laboral este quilombo del FAL que básicamente funciona así: cada empresa tiene que abrir su propio fondo y meter guita ahí. Las grandes empresas van a aportar el 1% de lo que gastan en sueldos, mientras que las PyMEs van a tener que soltar el 2,5%. La idea es que toda esa pasta vaya al mercado de capitales para que crezca.
El truco es que esto empieza formalmente en noviembre, pero durante los primeros seis meses la plata se va a acumular sin poder usarla. O sea que recién en mayo de 2027 van a poder empezar a meter mano en los fondos para pagar indemnizaciones cuando alguien se va. Es obligatorio, así que no hay chance de escaparle.
Acá viene lo bueno: los bancos y las bolsas se van a pelear por administrar esta plata. Cada empleador va a poder elegir entre un Fondo Común de Inversión o un Fideicomiso Financiero, siempre que estén en Argentina y autorizados por la Comisión Nacional de Valores. La gente del mercado ya adelanta que las multinacionales van a preferir los fideicomisos mientras que las PyMEs van a ir por el Fondo Común.
En todo este quilombo aparece TMF Group, una multinacional holandesa que está buscando instalarse como fiduciaria para manejar los fondos. Va a ser interesante ver quién se lleva la mayor cantidad de plata de todas las empresas argentinas que van a andar buscando dónde guardar sus aportes.






