
Lotocki se defendió en juicio: asegura que el paciente siempre estuvo bien cuidado
Lotocki está siendo juzgado por homicidio simple con dolo eventual (cuando alguien actúa sin querer matar pero aceptando el riesgo de que eso pase). El 15 de abril de 2021, Zárate, de 50 años, llegó a la clínica CEMECO en Caballito para hacerse una operación estética que incluía liposucción y remoción de tejidos en varias zonas del cuerpo. Al día siguiente murió tras una descompensación cardíaca.
Durante el juicio, Lotocki contó que Zárate era un paciente sano que llegó con la idea clara de operarse. Explicó que había notado que le costaba despertarse después de la primera intervención y que lo encontró desorientado, con dolor y con líquido en el drenaje. Entonces decidió llevarlo de nuevo al quirófano para revisar, pero no encontró heridas ni hemorragias, así que lo cerraron todo.
El médico defendió la técnica que usó y aclaró que ese tipo de cirugías requieren múltiples incisiones (entre 20 y 25) que son necesarias. También explicó que la decisión de dejarlo internado en la clínica esa noche era porque vivía lejos y así tenía mayor comodidad y control. Dijo que pasó la noche con signos vitales estables y sin criterio para trasladarlo.
A la mañana siguiente, mientras Lotocki hacía otra operación, una enfermera lo avisó que Zárate estaba con frecuencia cardíaca y respiratoria alteradas. Le prescribieron medicación, pero después una médica recomendó el traslado porque estaba agitado e hipertenso. Entonces pidieron ambulancia y decidieron entre los profesionales intubarlo.
Lotocki aseguró que "nunca estuvo solo ni librado al azar, siempre estuvo muy bien cuidado". Sobre las causas de la muerte, mencionó que los análisis después de la autopsia encontraron que Zárate tenía una cardiopatía y cirrosis hepática, lo que aumenta el riesgo durante una operación. Cuestionó las conclusiones del Cuerpo Médico Forense sobre cómo debería haberse realizado la intervención.
También declararon el anestesiólogo Santiago Luis Olguín, imputado también por homicidio simple con dolo eventual, quien defendió su trabajo en la operación y los fluidos que le administró al paciente. Por su parte, la instrumentadora quirúrgica Florencia Marina Krzeczek, acusada de encubrimiento agravado (por haber ocultado el teléfono de Lotocki durante la investigación), dijo que lo hizo porque estaban desparramados y que no sabía que la policía lo había detenido.
El próximo 7 de octubre continúan las audiencias. En esa fecha comenzarán a debatirse cinco denuncias de lesiones gravísimas presentadas por otras mujeres que también se atendieron con Lotocki.


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