
Milei encuentra en Malvinas una tregua para su interna y la economía
Pablo WinokurLa irrupción del tema Malvinas en la agenda política argentina podría darle una tregua temporal a un Gobierno que viene cascoteado desde varios frentes: el económico, con números que no llegan, y el de la interna de palacio, con dos sectores cada vez más enfrentados. Malvinas unificó y unifica. Aun en boca de un presidente que hasta ahora no lo tenía como prioridad.
El anuncio -en sí mismo intrascendente según indican los máximos referentes en el tema- permite al Gobierno volver al centro de la escena, mostrar que está en el momento indicado geopolíticamente (con todos los beneficios que puede conllevar eso) y capitalizar un sentimiento colectivo que había quedado dando vueltas a partir del partido contra Inglaterra por el Mundial. Como efecto colateral, le permite cerrar filas hacia adentro de su gestión: las Fuerzas del Cielo de Santiago Caputo volvieron súbitamente a elogiar a Milei en las redes sociales, destacando un discurso que tiene el sello del propio Caputo.
El Gobierno está en estado de deliberación. Los números de la economía no ayudan y se consolidó en estos días lo que contábamos en Posta.com.ar la semana pasada: por un lado quedaron Milei y Sturzenegger, y por el otro, el sector más político del Gobierno que cree que se necesitan ajustes de sintonía fina. Esa ala del Gobierno va a ir tomando micromedidas en la medida en que no molesten a Milei, que volvió a ratificar estos días que no tiene pensado cambiar nada del plan.
El Gabinete -y el propio presidente- se encargaron una y otra vez de difundir un larguísimo artículo que Federico Sturzenegger, el Coloso, publicó en La Nación el fin de semana pasado. “No nos pueden entrar por ningún lado, no tienen forma de sostener el relato, porque con los datos les estamos ganando por goleada”, dijo Milei al recordarlo.
Quizás más importante que los datos es el disparador del artículo. Dice Sturze: “A fines de 2017 el gobierno de Macri tenía bastante para mostrar. La economía crecía al 5% (la inversión al 20%), la inflación corría al 1,4% mensual y la pobreza alcanzaba al 26%, su menor valor desde principios de los 90. Sin embargo, se instaló la idea de que todo iba mal. Caló tan hondo eso que el gobierno perdió el rumbo. Se desvió de su camino, agobiado por la supuesta urgencia. Lo que vino después es historia conocida”.
El “desvío” al que hace referencia es una conferencia de prensa que se hizo el 28 de diciembre de 2017, día de los inocentes. Allí, el entonces jefe de Gabinete, Marcos Peña, anunció que se iban a modificar las metas de inflación que había propuesto el Banco Central para 2018.
A un costado de la foto estaba el presidente del BCRA, que era Federico Sturzenegger; y del otro, Luis Caputo, ministro de Finanzas. El hecho fue leído por los mercados como la intervención de la política en el BCRA y significó -dicen- el inicio de la crisis financiera del macrismo.

Aclaración: es una mirada sesgada, que solo analiza la situación política y económica del gobierno de Macri desde una perspectiva financiera. El modelo no cerraba por otros factores vinculados —como hoy— a la gestión política y a la economía real. Pero para Sturzenegger fue el punto de quiebre de aquella gestión.
Cuando Sturzenegger habla de evitar los desvíos, le habla a todo el Gabinete. Especialmente al ministro de Economía, con quien compartió aquella foto; hoy, otra vez, se los ve enfrentados.
El Gobierno recuperó la dinámica de juntarse. Volvieron las reuniones de Gabinete y se sistematizaron las mesas políticas. Aunque los dos encuentros parecen caminar en velocidades distintas.
En el Gabinete habla Milei. Repasa lo mismo que dice en público. En la última reunión releyó el artículo de Sturzenegger y los indicadores económicos. Llamó la atención la segunda ausencia consecutiva de Sandra Pettovello; acusó estar enferma.
En la mesa política se barajan ideas que después Milei va a bochar. Pero se van instalando en los medios, aunque sea como escenas de debate.
Algo así pasó hace dos viernes cuando se deslizó que se podría fijar el salario mínimo, vital y móvil en $1.000.000. Después se habló de que sería una discusión para generar en cada convenio de trabajo; finalmente se firmó la resolución y apenas va a llegar a los 400.000 a fin de año, con aumentos interanuales en torno al 20% (la mitad de la inflación).
En el último encuentro, Bullrich planteó cambiar la normativa para clarificar la información a los consumidores cuando se toma deuda. Dijo que debería detallarse cuánto se paga en total al devolver el crédito. Sin muchas ganas, Economía quedó en revisarlo. Se difundió la idea como para que parezca que el Gobierno hace algo.

Desde el Banco Central aseguraron a Posta.com.ar que no están previstos por ahora cambios. Sturzenegger también defendió la actual normativa en el artículo de La Nación.
Una estrategia similar usaron en el Congreso. En lugar de seguir negando el problema de los endeudados, dijeron que están dispuestos a escuchar. Fijaron un cronograma de 1 mes para recibir opiniones y firmar dictamen recién a fin de septiembre. Se tira la pelota para más adelante y se evita estar todo el tiempo desmintiendo una crisis evidente.
El argumento del Gobierno es que si bien hay un problema en torno al endeudamiento, no existe un fenómeno masivo que deba ser abordado de una manera particular. Y en parte tiene razón: el problema no son las deudas sino los ingresos.
El debate por los ingresos
Y acá aparece el asunto más complicado. Porque más allá de algunos números de la economía que puedan estar un poco mejor, el dato que ordena la vida social es el de los sueldos, cuánta guita entra a una casa y cuánto se gasta.
Milei insiste en que los salarios le están ganando a la inflación y que hay más trabajo que antes. Para eso mezcla en una misma bolsa el empleo formal, el informal, los cuentapropistas…
Milei dice que el salario del empleo público cae (y que es algo deseado), que los trabajadores formales están estables (respecto a fin de 2023) pero que los informales vuelan al 64% y que por lo tanto -en promedio- los ingresos le ganan a la inflación.
El dato que omite Milei es que el registro de los ingresos informales del Indec tiene severos agujeros metodológicos que fueron cuestionados en reuniones reservadas incluso por las actuales autoridades del Indec. Este índice se releva a partir de unos 2000 casos trimestrales, cuya ponderación no necesariamente responde a la estructura actual de la economía argentina; además hay un rezago de 5 meses en los datos.
Especialistas en estadística advierten a Posta.com.ar que el crecimiento de esos salarios debería ser aproximadamente la mitad de lo que indica el Indec. Esa incongruencia probablemente se visualice el 24 de septiembre con la publicación del índice de pobreza del primer semestre del año.


Boca vs Gimnasia de Mendoza: el partidazo del sábado por el Clausura
Deportes05 de septiembre de 2026
River vs Independiente Rivadavia: el Millonario busca mantener la racha ganadora con Ponzio
Deportes05 de septiembre de 2026
Lilia Lemoine asegura que Milei tiene más poder diplomático que Kirchner para recuperar Malvinas
Política05 de septiembre de 2026
Entre el amor y el casamiento: Milei busca convertir los pactos con los gobernadores en una alianza para 2027

(El beef y el lore de la política)


